De dónde sacamos la información
Antes de publicar una nota sobre sustratos, tiempos de corte o venta a comercios, cruzamos varias fuentes. Acá explicamos cuáles son y cómo las usamos, para que puedas evaluar por tu cuenta qué tan sólido es cada dato que leés en el blog.
Guías agronómicas y de extensión rural
Buena parte de lo que se sabe sobre germinación, densidad de siembra y manejo de humedad en cultivos de hoja proviene de institutos de extensión agropecuaria y de trabajos universitarios sobre horticultura protegida. Estas guías suelen estar pensadas para producción a mayor escala, así que las adaptamos mentalmente a un contexto de departamento chico, aclarando siempre cuándo una recomendación viene de un contexto distinto al nuestro.
No citamos cifras de rendimiento de esos documentos como si fueran aplicables sin más a un balcón o a un estante casero: las condiciones de luz, temperatura y ventilación cambian demasiado.
Normativa y seguridad alimentaria
Cuando el tema toca la manipulación de alimentos frescos que se van a vender a un tercero, como un restaurante o una dietética, revisamos lineamientos generales de organismos de control bromatológico y normativa municipal. No transcribimos artículos legales completos porque cambian según jurisdicción, pero sí explicamos los principios generales: higiene en la manipulación, trazabilidad básica del lote y condiciones de conservación.
En ningún caso este blog reemplaza la consulta a un organismo local antes de vender alimentos de forma habitual. Cada municipio y cada provincia pueden tener requisitos distintos.
Comunidades y productores independientes
Seguimos publicaciones y conversaciones de personas que producen microgreens en casa, muchas de ellas en departamentos o casas chicas de distintas ciudades. De ahí sale gran parte de las historias que compartimos en la portada. Cuando una experiencia parece útil pero puntual, la presentamos como relato individual, no como regla general.
Estas fuentes son valiosas porque muestran variaciones reales: lo que a alguien le funcionó con luz de ventana, a otra persona en un piso más bajo o más frío puede no funcionarle igual.
Revisión y actualización editorial
Este blog se revisa de forma periódica. Cuando encontramos información desactualizada, o cuando un lector nos escribe señalando un error, corregimos la nota correspondiente. No mantenemos un archivo de cambios público, pero sí evitamos dejar afirmaciones que ya no puedan sostenerse con las fuentes disponibles.
Chequeo cruzado
Comparamos al menos dos fuentes distintas antes de afirmar algo sobre tiempos o materiales.
Corrección abierta
Si detectamos un error, editamos la nota en lugar de dejarla como quedó publicada originalmente.
Lenguaje sin promesas
Evitamos afirmaciones absolutas sobre rentabilidad o resultados garantizados.
Escucha de la comunidad
Incorporamos comentarios de lectores que producen microgreens y detectan matices que se nos escapan.